Diario Uruguay

¡No está escrito!

La otra cara

EL LAPIZ DE ANTONIO PIPPO EN DIARIO URUGUAY

Hay una cantidad de características nuevas que ha ido incorporando la sociedad, por cierto a considerable velocidad, durante los últimos años: apuro, prepotencia, tendencia a la ira, intolerancia, falta de respeto por los demás e inmersión frecuente en el individualismo con una grosera, tosca indiferencia por lo que ocurre alrededor, salvo que al “nuevo ciudadano” lo molesten de algún modo, lo roben a plena luz del día o un vehículo lo pase por encima, sin consideración, al cruzar inadvertidamente la calle con una resplandeciente luz roja en el semáforo habilitante.

There are a number of new characteristics that society has been incorporating, certainly at considerable speed, in recent years: haste, arrogance, tendency to anger, intolerance, lack of respect for others and frequent immersion in individualism with a rude , crude indifference to what is happening around, unless the “new citizen” is disturbed in some way, robbed in broad daylight, or is run over by a vehicle, without consideration, when inadvertently crossing the street with a blazing red light at the enabling traffic light.

Estas características afectan con severidad la convivencia, al menos tal como uno –que ya carga quizás demasiados años- la recuerda de décadas anteriores.

These characteristics severely affect coexistence, at least as one – who is already perhaps too old – remembers it from previous decades.

Creo que este proceso tiene que ver con la tecnología en continuo avance que ha invadido el planeta, con obvios beneficios para los ciudadanos en múltiples áreas pero también con ciertos defectos que no advierto aún si desaparecerán o empeorarán en un futuro que, por la rapidez con que este fenómeno se desarrolla, está a la vuelta de la esquina.

I believe that this process has to do with the continuously advancing technology that has invaded the planet, with obvious benefits for citizens in multiple areas but also with certain defects that I do not yet notice if they will disappear or worsen in a future that, due to the speed with which As this phenomenon develops, it is just around the corner.

Para dar un poco de color a la cuestión, y no entrar en una dramatización teatral, excesiva, caeré en la auto referencia. Cada día, salvo los fines de semana, hay un rito sagrado que debo cumplir y he dado en llamar “la vuelta del perro”: caminar una pocas cuadras, a veces más, a veces menos, para comprar la comida, pagar facturas, visitar el quiosco de un amigo y, de tanto en tanto, pasar por la farmacia más cercana o hacer uno que otro trámite de los tantos que acatamos mes a mes. No exagero si confieso que, pese a mis esfuerzos, que la edad limita persistente, y con plenitud de conciencia de lo que va a ocurrir en los siguientes segundos, me empujan, chocan paquetes contra mi cuerpo, tropiezan conmigo pese a haber espacio para que eso no ocurra y, casi como una regla general, jóvenes y viejos, hombres y mujeres, cierran la incidencia con un insulto aumentando a cada paso, sin remedio, mi perplejidad y mi apresuramiento a seguir para evitar males mayores.

To give a little color to the issue, and not enter into an excessive theatrical dramatization, I will fall into self-reference. Every day, except on weekends, there is a sacred rite that I must fulfill and I have called “the dog’s return”: walk a few blocks, sometimes more, sometimes less, to buy food, pay bills, visit a friend’s kiosk and, from time to time, stop by the nearest pharmacy or do one or another of the many procedures that we complete month after month. I am not exaggerating if I confess that, despite my efforts, which age limits persistently, and with full awareness of what is going to happen in the next few seconds, they push me, bump packages against my body, trip over me despite there being space for them. That does not happen and, almost as a general rule, young and old, men and women, close the incident with an insult, increasing at every step, without remedy, my perplexity and my haste to continue to avoid greater evils.

¿Qué es lo que ocurre en mi entorno, a mi lento pero cuidadoso paso?

What is happening around me, at my slow but careful pace?

Todos mis “contendientes” están fuera de la realidad que compartimos. La razón. El uso de diferentes tipos de celulares e incluso conversaciones usando ese aparatito más sofisticado con micrófono y auriculares. A esto –pura influencia inconveniente de la tecnología- se añade una cultura del “!sal de aquí!” o del “¿por qué no miras donde caminas?”       que, de forma muy poco gentil, cuando no suma un insulto soez, la persona que causó el “accidente” me regala sin detener su paso.

All my “contenders” are outside the reality we share. The reason. The use of different types of cell phones and even conversations using that more sophisticated device with a microphone and headphones. To this – pure inconvenient influence of technology – is added a culture of “get out of here!” or “why don’t you watch where you’re walking?”       which, in a very ungentle way, when it doesn’t add a crude insult, the person who caused the “accident” gives me away without stopping his pace.

No es todo, claro. Esta cultura del encrespamiento emocional agresivo hoy se extiende en los viajes en transporte colectivo, a veces junto a un solitario e incómodo taxista, a la entrada o salida de escuelas y liceos y hasta en la atención al público en variopintos comercios, incluidos bares y restoranes, y qué decir de las mutualistas, sitios adonde el mero sentido común gritaría con un megáfono en la esquina “que algo anda mal”.

It’s not everything, of course. This culture of aggressive emotional irritation today extends to trips by public transport, sometimes alongside a lonely and uncomfortable taxi driver, at the entrance or exit of schools and high schools and even in customer service in various businesses, including bars and restaurants. , and what can we say about the mutual societies, places where mere common sense would shout with a megaphone on the corner “that something is wrong.”

Estoy generalizando, es obvio. Aún se nota gente apegada a lo que habría que denominar “viejas (¡y tan sanas!) costumbres de antaño”. Pero es una minoría. El detalle esencial es si esto va a durar y puede soñarse con un cambio a determinado plazo, o si, por el contrario se extenderá sin que haya quien pueda adivinar o intentar una hipótesis que nos dibuje un destino con el que podamos jugar a pura imaginación, como si tuviésemos un mecano del cual ni siquiera una pieza está en nuestras manos.

I’m generalizing, it’s obvious. You can still see people attached to what should be called “old (and so healthy!) customs of yesteryear.” But it is a minority. The essential detail is whether this is going to last and we can dream of a change over a certain period of time, or if, on the contrary, it will extend without anyone being able to guess or try a hypothesis that will draw us a destiny with which we can play with pure imagination. , as if we had a Meccano of which not even a piece is in our hands.

Me hago cargo de algo: habrá lectores que me endilgarán el adjetivo de exagerado. Y también otros, con más conocimientos sobre tecnología de época y sociología que yo, que me juzgarán de ignorante. Tienen todo su derecho. Hay libertad de pensamiento y expresión. Tal vez aparezcan otros más, que se sientan cercanos a mis sentimientos y reflexiones.

I realize something: there will be readers who will accuse me of being exaggerated. And also others, with more knowledge about period technology and sociology than me, who will judge me as ignorant. They have every right. There is freedom of thought and expression. Maybe others will appear, who feel close to my feelings and reflections.

No es lo importante. Lo que vale la pena es observar la cotidianidad, analizarla con un libre juego de ideas crítico y la ética del postulado –que significa tener una convicción pero estar dispuesto a aceptar haber errado si se nos prueba con hechos objetivos, verificables-, y pensar hasta la extenuación en las conductas diarias, comenzando por la de uno mismo.

It’s not the important thing. What is worthwhile is to observe everyday life, analyze it with a free critical game of ideas and the ethics of the postulate – which means having a conviction but being willing to accept having made a mistake if we are proven with objective, verifiable facts -, and think until exhaustion in daily behaviors, starting with oneself.

O resignarse a que, de vez en cuando, nuestras posaderas reboten contra el suelo, adonde fuimos a dar por el paso tambaleante pero peso completo de una obesa señora, quien va hablándole a grito pelado por el celular a su marido, quién sabe culpable de qué pecado ha sido hallado.

Or resign ourselves to the fact that, from time to time, our buttocks bounce against the floor, where we went due to the staggering step but full weight of an obese woman, who is talking loudly on the cell phone to her husband, who knows who is guilty of what sin has been found.